{"id":6035,"date":"1999-08-30T15:23:43","date_gmt":"1999-08-30T18:23:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tvmasmagazine.com\/?p=6035"},"modified":"2013-09-30T15:24:14","modified_gmt":"2013-09-30T18:24:14","slug":"cien-dolares-por-la-instalacion-y-dos-dolares-mensuales-por-el-mantenimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/1999\/08\/30\/cien-dolares-por-la-instalacion-y-dos-dolares-mensuales-por-el-mantenimiento\/","title":{"rendered":"Cien d\u00f3lares por la instalaci\u00f3n y dos d\u00f3lares mensuales por el mantenimiento"},"content":{"rendered":"<p>Por Gabriel Yenaropulos<\/p>\n<p> Recuerdo que en el a\u00f1o 1963 estaba asociado con Tito Rivi\u00e9, un excelente y popular promotor art\u00edstico a nivel nacional.<\/p>\n<p>Entre otras cosas, nos dedic\u00e1bamos a la contrataci\u00f3n de las figuras m\u00e1s conocidas de entonces para que actuaran los fines de semana en diferentes confiter\u00edas de nuestra ciudad.<\/p>\n<p>Desfilaron en aquellos tiempos, Los Cinco Latinos, Edmundo Rivero, Jorge Sobral, Astor Piazzola, Enrique Dumas, An\u00edbal Troilo, Roberto Goyeneche, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Los de Salta y una interminable lista que de enumerarla en su totalidad, exigir\u00eda de mi parte, un enorme esfuerzo de memoria y adem\u00e1s exceder\u00eda holgadamente el espacio de esta columna.<\/p>\n<p>En uno de los tantos viajes a Buenos Aires, nos contactamos con un grupo de profesionales que daban clases de televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los cursos se dictaban en Buenos Aires, C\u00f3rdoba y Rosario.<\/p>\n<p>Jorge Maglione (Primer director integral de c\u00e1mara de Canal 7), Iv\u00e1n Grondona (Popular actor de cine, teatro y televisi\u00f3n) y San Salvador Viale (Uno de los primeros sonidistas de Canal 7) eran los responsables de ILEST (Instituto Libre de Ense\u00f1anza Superior de Televisi\u00f3n).<\/p>\n<p>Estos pioneros nos propusieron agregar en el itinerario a la ciudad de R\u00edo Cuarto para el dictado de clases.<\/p>\n<p>No dej\u00f3 de sorprendernos la propuesta, teniendo en cuenta que en esta ciudad no exist\u00eda ning\u00fan canal.<\/p>\n<p>Oportunamente el Estado hab\u00eda llamado a concurso p\u00fablico para un canal a\u00e9reo secundario. Se lleg\u00f3 a pre adjudicar una licencia y luego por extra\u00f1as razones pol\u00edticas, fue anulada.<\/p>\n<p>A tal efecto pens\u00e1bamos que no ten\u00eda sentido dictar dichos cursos, pero como eramos muy j\u00f3venes y aventureros, aceptamos la propuesta.<\/p>\n<p>A poco de hacer el anuncio de inscripci\u00f3n, nos sorprendi\u00f3 la demanda inicial que superaba ampliamente nuestras expectativas.<\/p>\n<p>M\u00e1s de cuarenta alumnos asist\u00edan todos los lunes al sal\u00f3n de la antigua confiter\u00eda Morocco, centro de atracci\u00f3n y diversi\u00f3n juvenil de todos los fines de semana.<\/p>\n<p>Entre mesas, sillas, instrumentos musicales, arm\u00e1bamos los precarios elementos t\u00e9cnicos con los cuales efectuaban los trabajos pr\u00e1cticos los alumnos.<\/p>\n<p>Una elemental c\u00e1mara vidic\u00f3n Philips 8000 registraba las im\u00e1genes iluminadas con simples l\u00e1mparas instaladas dentro de vac\u00edas latas de aceite. El entusiasmo nos desbordaba y mientras se realizaban pr\u00e1cticas operativas, desde otro rinc\u00f3n del sal\u00f3n, se escuchaban las declamaciones de los futuros conductores o actores dirigidos por Iv\u00e1n Grondona.<\/p>\n<p>A los pocos meses, envalentonados por el avance que hab\u00edan experimentado los alumnos, cruzamos un cable hasta la otra vereda e instalamos televisores en las vidrieras de un negocio de art\u00edculos del hogar. El due\u00f1o era uno de los integrantes de la sociedad con la cual se hab\u00eda presentado en aquel concurso p\u00fablico, posteriormente anulado.<\/p>\n<p>La gente se amontonaba en las vidrieras donde pod\u00edan ver im\u00e1genes en movimiento, sin audio, que sal\u00edan de esa fant\u00e1stica y milagrosa cajita m\u00e1gica. Todos contentos y felices. Los profesores por la repercusi\u00f3n y el resultado. Los alumnos porqu\u00e9 ya se sent\u00edan profesionales y nosotros muy satisfechos porqu\u00e9 la aventura nos estaba saliendo bien y adem\u00e1s lo consider\u00e1bamos como un muy buen negocio, porque sacando los vi\u00e1ticos y el pago a los profesores, nos dejaba una rentabilidad que alcanzaba para la cena de los d\u00edas lunes que compart\u00edamos al finalizar la clase.<\/p>\n<p>Lo curioso del caso es que con tanto entusiasmo y alegr\u00eda, a ninguno se le ocurr\u00eda pensar, para qu\u00e9 nos est\u00e1bamos preparando en una ciudad donde no exist\u00eda la m\u00e1s remota esperanza de que se instalara un servicio de televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando est\u00e1bamos en el octavo mes de aprendizaje, de los doce que duraba el curso, por casualidad o porqu\u00e9 el destino as\u00ed lo quiso, lleg\u00f3 a mis manos una revista, de la cual ni me acuerdo el nombre, con un art\u00edculo que llam\u00f3 fuertemente mi atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00e9l, me entero que en el a\u00f1o 1948, en Estados Unidos, donde ya hac\u00eda varios a\u00f1os se conoc\u00eda la televisi\u00f3n, en Pensilvania el propietario de un negocio de electrodom\u00e9sticos llamado John Walson, necesitaba vender televisores pero no pod\u00eda hacerlo porque un cord\u00f3n monta\u00f1oso interfer\u00eda las se\u00f1ales.<\/p>\n<p>Agudizando su ingenio, busc\u00f3 solucionar el problema instalando en lo m\u00e1s alto de la monta\u00f1a, una antena receptora y desde all\u00ed baj\u00f3 un cable hasta su negocio. Coloc\u00f3 televisores en vidrieras y la venta no se hizo esperar. Claro que por cada aparato que entregaba, deb\u00eda hacer una extensi\u00f3n del cable hasta el hogar del comprador.<\/p>\n<p>Esta ocurrencia le ayud\u00f3 en su primer objetivo que era vender televisores.<\/p>\n<p>Al poco tiempo, previo amplificar la se\u00f1al y modularla, descubri\u00f3 el segundo negocio ya que cobraba cien d\u00f3lares por la instalaci\u00f3n y dos d\u00f3lares  mensuales por el mantenimiento. Al fallecer dej\u00f3 en marcha una importante compa\u00f1\u00eda de cable.<\/p>\n<p>En nuestro pa\u00eds la situaci\u00f3n era similar pero las se\u00f1ales no estaban limitadas por razones topogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>Recordemos que en 1951 sale al aire Canal 7 de Buenos Aires y se mantiene como \u00fanico servicio de televisi\u00f3n hasta 1961 que inicia sus transmisiones el primero del interior que fue Canal 12 de C\u00f3rdoba y en el mismo a\u00f1o el 9 y 11 de Capital Federal.<\/p>\n<p>El no contar con esta nueva maravilla comunicacional, hac\u00eda que en el interior nos sinti\u00e9ramos como ciudadanos de segunda.<\/p>\n<p>El ejemplo de John Walson prendi\u00f3 en todos nosotros y decidimos hablar con el propietario del negocio donde ten\u00edamos instalados los televisores.<\/p>\n<p>Este comerciante era integrante a\u00fan de la no disuelta sociedad Imperio Televisi\u00f3n S.A. a quienes se les hab\u00eda preadjudicado la licencia.<\/p>\n<p>Como dicha sociedad estaba integrada mayoritariamente por vendedores de art\u00edculos del hogar, vieron en este proyecto la posibilidad de hacer el mismo negocio del pionero de Pensilvania.<\/p>\n<p>Se hicieron las averiguaciones pertinentes y como la ley determinaba que el aire era del Estado, \u201checha la ley, hecha la trampa\u201d, se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de hacer televisi\u00f3n por cable, bastando solamente una autoriza\u00e7i\u00f3n municipal para el uso del espacio a\u00e9reo.<\/p>\n<p>Los empresarios, con el objetivo de vender televisores, decidieron la inversi\u00f3n y nosotros, con el entusiamo que arrastr\u00e1bamos, ofrecimos nuestra \u201cexperiencia\u201d.<\/p>\n<p>Aceleradamente, en los \u00faltimos tres meses del curso, con la ayuda de los profesores y cuarenta alumnos, mientras arm\u00e1bamos y pon\u00edamos en marcha Canal 2 Circuito Cerrado de R\u00edo Cuarto, finaliz\u00e1bamos las clases con intensas pr\u00e1cticas t\u00e9cnico-operativas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gabriel Yenaropulos Recuerdo que en el a\u00f1o 1963 estaba asociado con Tito Rivi\u00e9, un excelente y popular promotor art\u00edstico <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/1999\/08\/30\/cien-dolares-por-la-instalacion-y-dos-dolares-mensuales-por-el-mantenimiento\/\">&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[67],"tags":[],"class_list":["post-6035","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-archivo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6035","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6035"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6035\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6035"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6035"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6035"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}