{"id":6106,"date":"1999-10-30T19:29:54","date_gmt":"1999-10-30T22:29:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.tvmasmagazine.com\/?p=6106"},"modified":"2013-09-30T19:30:17","modified_gmt":"2013-09-30T22:30:17","slug":"el-deficit-publicitario-en-la-television-colombiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tvmasmagazine.com\/es\/1999\/10\/30\/el-deficit-publicitario-en-la-television-colombiana\/","title":{"rendered":"El d\u00e9ficit publicitario en la televisi\u00f3n colombiana"},"content":{"rendered":"<p>Por Sergio Michelsen Jaramillo, abogado especialista en telecomunicaciones de Brigard &#038; Urrutia -Bogot\u00e1, Colombia.<\/p>\n<p> Tras la aparici\u00f3n de  la televisi\u00f3n privada en Colombia, las reglas del juego, particularmente en el tema de la publicidad, han cambiado radicalmente. En efecto; dos factores, cardinales, han contribuido indudablemente a que los canales privados (RCN y Caracol) as\u00ed como las programadoras de los canales p\u00fablicos nacionales (Canal Uno y A) est\u00e9n afrontando una fuerte lucha por el rating de la audiencia confiando en que el mismo se traduzca en mayor publicidad y, por ende, mayores ingresos para cada uno de ellos.<\/p>\n<p> Tales factores son<\/p>\n<p> Mayor competencia: en adici\u00f3n a los dos canales privados, debe tenerse en cuenta que existen 8 canales regionales y uno local (en Bogot\u00e1, City TV, propiedad de la casa editorial El Tiempo). As\u00ed mismo, la Comisi\u00f3n Nacional de Televisi\u00f3n (CNTV) est\u00e1 adjudicando m\u00faltiples concesiones de televisi\u00f3n por cable que afectan el rating de los canales abiertos. Todos estos espacios de televisi\u00f3n compiten por el rating y directa o indirectamente, por la misma \u00abtorta\u00bb publicitaria lo que ha significado una significativa reducci\u00f3n en sus ingresos.<\/p>\n<p>La dif\u00edcil situaci\u00f3n que ha atravesado la econom\u00eda colombiana tambi\u00e9n ha ejercido una fuerte presi\u00f3n sobre los canales de televisi\u00f3n. Contrario a las previsiones que llevaron a que los canales privados pagaran cada uno de ellos US$ 95 millones por una concesi\u00f3n para prestar el servicio televisivo, la econom\u00eda, y atada a ella la publicidad, no han crecido al ritmo esperado; por el contrario se han reducido.<\/p>\n<p>Lo anterior se ha traducido en una f\u00f3rmula bastante sencilla y de dif\u00edcil manejo: mayor competencia y menor publicidad = disminuci\u00f3n en los ingresos.<\/p>\n<p>Hay quienes insisten en que en el mercado colombiano no pueden existir cuatro canales nacionales y que tarde o temprano este n\u00famero se reducir\u00e1 a dos o tres canales. En vista de lo anterior, los empresarios de la TV han iniciado la b\u00fasqueda de un nuevo modelo de negocio que les permita competir. Para estos efectos se est\u00e1n dando grandes esfuerzos en reducir los costos, maximizar las utilidades y buscar alianzas estrat\u00e9gicas.  Tal es el caso del Canal Caracol, en el cual el Grupo Cisneros tiene una inversi\u00f3n del 15%, y del Canal  RCN , del cual se rumora que estar\u00eda buscando una alianza similar con un grupo internacional. Pero los canales p\u00fablicos no se han quedado atr\u00e1s. Particularmente el Canal A ha sido muy agresivo en desarrollar esquemas novedosos que le permitan competir con los dos canales privados.<\/p>\n<p>Como resultado de estos esfuerzos, el rating de los televidentes est\u00e1 distribuido sin diferencias abruptas entre los cuatro canales nacionales lo que ha llevado a muchos a creer que bajo las actuales circunstancias solamente los m\u00e1s fuertes subsistir\u00e1n. De ah\u00ed que los esfuerzos por ser m\u00e1s competitivos deben cristalizarse con rapidez, no solamente explorando el mercado local sino de igual forma el mercado internacional y procurando que este, que es un negocio de distribuci\u00f3n y contenido, tenga un enfoque acorde con los grandes cambios que se est\u00e1n dando en el mercado de los medios y el entretenimiento.<\/p>\n<p>Cat\u00f3dicamente tuya<\/p>\n<p> Por Lic. Patricia Casafus, Productora de televisi\u00f3n<\/p>\n<p> Abundan las consideraciones sobre la televisi\u00f3n como sistema de comunicaci\u00f3n o difusi\u00f3n, pero es poco lo que se discute acerca de lo que la televisi\u00f3n efectivamente produjo a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os. La producci\u00f3n televisiva \u2013perteneciente al orden de la abundancia y el consumo- estar\u00eda atrapada en un dilema: o se ajusta a las \u2013en apariencia- bajas expectativas de los segmentos mayoritarios del mercado, o bien procura mejorar el producto. Algunas experiencias demuestran que servicio p\u00fablico y calidad no son incompatibles con la cultura de la televisi\u00f3n, aunque tambi\u00e9n parece necesario preguntarse qu\u00e9 se entiende por calidad dentro de este contexto.<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos calidad y cantidad suelen oponerse, y la oferta televisiva parece inclinarse hacia el segundo de los t\u00e9rminos. Todav\u00eda hay quienes se aferran a criterios de calidad asociados con la difusi\u00f3n de conciertos de m\u00fasica cl\u00e1sica, \u00f3peras, obras teatrales y documentos educativos, etc\u00e9tera. Este lugar com\u00fan no s\u00f3lo est\u00e1 instalado en gran parte de la creencia popular sino que,  lamentablemente, a\u00fan domina los juicios de gran parte de los responsables de programaci\u00f3n, as\u00ed como de productores y algunos realizadores. Sin embargo, hay pocos que piensan que la calidad puede manifestarse en cualquier g\u00e9nero, por medio de intercambios innovadores con la audiencia, con la suficiente libertad creativa para validar tanto lo popular como lo socialmente necesario para que el proyecto no muera en el mero entretenimiento banal y pasatista. La industria cinematogr\u00e1fica prove\u00e9 modelos de calidad respaldados por la teor\u00eda y la cr\u00edtica, pero \u00e9stas no abundan en la televisi\u00f3n, tan estrechamente determinada por su particulares procesos de producci\u00f3n, por sus propietarios y por la pol\u00edtica que la sustenta.<\/p>\n<p>La televisi\u00f3n de Alemania, Brasil, Espa\u00f1a, Francia, Gran Breta\u00f1a, Estados Unidos, M\u00e9xico, e incluso la Argentina, ha producido programas que se orientan hacia la sensibilidad y la inteligencia del espectador. Esto, por supuesto, no permite concluir que una televisi\u00f3n de calidad sea viable, pero s\u00ed pone en duda que las audiencias deban ser consideradas tan s\u00f3lo en raz\u00f3n de su n\u00famero o de su capacidad adquisitiva. La comercializaci\u00f3n, hoy, le est\u00e1 poniendo un valor a todo. La televisi\u00f3n eligi\u00f3 las f\u00f3rmulas de comercializaci\u00f3n en funci\u00f3n de las ventas, convirtiendo a los espectadores solamente en consumidores. Pronto tendr\u00e1n que decir cada 5 segundos qui\u00e9n cambi\u00f3 de canal o qui\u00e9n se desconect\u00f3. Cualquier empresario podr\u00e1 decir: \u00abbueno es un negocio\u00bb. Pero en el mundo del entretenimiento si el precio de las cosas se convierte en el \u00fanico evangelio, \u00e9ste finalmente va a ser un grano demasiado fino, del cual nadie va a poder sacar ning\u00fan pan.  Toda esta presi\u00f3n basada en estad\u00edsticas, n\u00fameros, ratings, mediciones, etc\u00e9tera, se traslada a los creadores en todas sus formas, ya sean escritores, realizadores, productores, guionistas, actores. Esta presi\u00f3n, siempre presente como el aliento en la nuca, tiene la pretensi\u00f3n de maximizar el p\u00fablico en cualquier momento  y sin importar los costos que la calidad debe pagar, cuando la virtud del proceso creativo radica en la ant\u00edtesis de este sistema, pues se basa en el poder descubrir. Si permitimos que este esp\u00edritu fenicio contin\u00fae y lo que es peor, que haga escuela entre los j\u00f3venes y entusiastas trabajadores de la televisi\u00f3n, todo lo dem\u00e1s se vuele peligrosamente secundario y hasta rid\u00edculo. S\u00ed, es un negocio, pero antes que eso es el indiscutible centro de gravedad del proceso cultural de cada sociedad; por eso evaluemos los t\u00e9rminos de calidad, justamente, para cuidar este negocio y no por eso vender chatarra.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Sergio Michelsen Jaramillo, abogado especialista en telecomunicaciones de Brigard &#038; Urrutia -Bogot\u00e1, Colombia. 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